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UN CIEGO SANADO POR EL SEÑOR JESÚS

"Aconteció que acercándose Jesús a Jericó, un ciego estaba sentado junto al camino mendigando; y al oír a la multitud que pasaba, preguntó qué era aquello. Y le dijeron que pasaba Jesús nazareno. Entonces dio voces, diciendo: ¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí! Y los que iban delante le reprendían para que callase; pero él clamaba mucho más: ¡Hijo de David, ten misericordia de mí! Jesús entonces, deteniéndose, mandó traerle a su presencia; y cuando llegó, le preguntó, diciendo: ¿Qué quieres que te haga? Y él dijo: Señor, que reciba la vista. Jesús le dijo: Recíbela, tu fe te ha salvado. Y luego vio, y le seguía, glorificando a Dios; y todo el pueblo, cuando vio aquello, dio alabanza a Dios."

Evangelio de Lucas, Santa Biblia, Versión Reina Valera 1960.

Durante el ministerio público del Señor, él efectuó un gran número de milagros, y en cada ocasión alguien era bendecido por ese milagro. Examinando más de cerca cada milagro, cada sanidad, vemos en ellos que traen algo de este glorioso evangelio. Aquí, un hombre ciego recibió la vista, y ¿Cómo trae el Espíritu Santo el mensaje del evangelio por medio de esto? Veamos el versículo 35, el cual trae cuatro detalles de este hombre presentados por el Espíritu Santo.

Lucas 18:35 "Aconteció que acercándose Jesús a Jericó, un ciego estaba sentado junto al camino mendigando"

Primero: Estaba sentado cerca de Jericó. Hay un sentido espiritual en el hecho de estar cerca de Jericó. Esta ciudad es un símbolo de maldición. Recordamos en el Antiguo Testamento, cuando los israelitas iban para tomar a Jericó, que Dios mandó a Josué a la ciudad, y todo lo que había, tanto el oro como lo demás iba hacer una maldición; cualquiera persona que tomara del botín seria maldita. También Dios dijo: “Cualquier persona que construyera o reconstruyera esa ciudad, también iba ser maldita.” Así, la lección de este hombre sentado cerca de Jericó era la de estar cerca de la maldición de Dios, y en realidad el hombre está ya en la maldición, el pecado trajo esa maldición. Hay un sentido en lo cual la humanidad está cerca de la maldición del pecado, la maldición de ser lanzados en el infierno. El juicio de Dios está muy cerca, porque el Señor está a la puerta y también cuando una persona muere en sus pecados, la maldición eterna de esa persona está sellada. Cualquier persona está cerca de la muerte en cualquier momento, está cerca de la maldición; esta es una lección espiritual que aprendemos de este hombre cerca de Jericó.

El segundo detalle nos dice que era un hombre ciego. El pobre hombre en su pecado, es ciego. Sentimos lástima por él, pero la lección espiritual que se desprende de aquí es, que los hombres han llegado a ser ciegos espiritualmente. En 2 Corintios 4:4, leemos que Satanás, el dios de este siglo, ha cegado el entendimiento de los incrédulos y el pecado ha hecho al hombre ciego espiritualmente; es posible que uno esté viendo físicamente, pero ciego espiritualmente. Uno puede ser un científico, con un cerebro muy grande, pero ser incrédulo; uno habla pequeñas cosas espirituales, y él no entiende, dice: “no, eso es locura”; porque es ciego espiritualmente, eso es lo que Satanás ha hecho. Por causa de esa ceguera espiritual el hombre no reconoce que está en pecado, en el camino del juicio; que hay un Salvador, el Señor Jesús. Él no tiene conocimiento de todas estas cosas, porque espiritualmente está ciego.

El tercer detalle: El hombre estaba junto al camino. El pecado colocó al hombre fuera del camino. El hombre estuvo en el huerto del Edén bajo el cuidado y la protección de Dios; pero cuando el hombre pecó, Dios le puso fuera. El huerto del Edén no solamente fue un lugar donde habían muchos frutos variados, pero más que esto, era un lugar donde Dios y el hombre se encontraba, la gloria de Dios estaba rodeando al hombre, fue allí donde el hombre estaba bajo la protección y cuidado de Dios; mas, cuando él cayó por desobediencia, fue puesto fuera, llegó a ser como si estuviera cerca del camino, como una persona sin casa, sin residencia, perdido de la gloria de Dios, de la comunión con Dios, fue expuesto al pecado y a la consecuencia del mismo, quedó junto al camino.

El cuarto detalle: Este hombre estaba mendigando. Cuando uno comienza a mendigar es cuando no hay manera para vivir, no hay plata, nadie que supla las necesidades, no tiene fuerza para trabajar ni para ganar su manera de vivir, es en este momento cuando se empieza a mendigar. La idea de mendigar es que la persona no tiene otra manera de recibir su sustento; ahora la lección espiritual es que el pecado hizo del hombre un mendigo, en el huerto del Edén, él no era un mendigo. Dios le había provisto de todo, no le hizo falta nada. Disfrutó en su totalidad de esa comunión y del amor de Dios. Pero cuando él cayó en desobediencia fue echado fuera, ya no podía pedir como antes a Dios, él perdió el derecho, él comenzó a mendigar.

El pecado hizo del hombre un mendigo, él perdió todos sus derechos de pedir a Dios, y así en el versículo 35, el Espíritu Santo presenta a este hombre con sus detalles. Si sus pecados no han sido perdonados usted no ha nacido de nuevo, no ha llegado a ser hijo de Dios, está todavía en esta condición; quiero decirle con toda humildad que este es el cuadro suyo. Dios trae de nuevo al hombre a Él y gracias a Dios que cualquier pecador puede llegar a Dios y ser lavado con la sangre de Cristo. Todos nosotros hemos nacido pecadores, “no hay justo ni aún uno, no hay diferencia por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios”. Pero recibiendo a Jesús y confesándole como su Señor, una persona llega a ser hijo de Dios. Esa es la única manera; ninguna religión salva, si aún no ha nacido de nuevo venga a Jesús hoy.

Y ahora este hombre llega al Señor de gloria; esto nos habla de la verdad que Dios nos ama a cada uno y especialmente a los perdidos. El mendigo al escuchar a la multitud pregunta:

-¿Quién está pasando?; y ellos dijeron, Jesús de Nazareth, y enseguida comienza a dar voces.-¡Jesús, hijo de David, ten misericordia de mí! Podemos estar seguro que este hombre tenía conocimiento del Señor; estaba seguro que Jesús podía darle la vista. Aunque había quienes le reprendían, él no dejó de clamar, y pensó de pronto:

- Estas personas me dan de patadas, pero eso está bien, ellos no pueden darme la vista, Jesús si puede, así que voy a llamarle.

¿Quiénes serian estos que iban delante, que estaban prohibiendo a este mendigo clamar al Señor? Hablando espiritualmente, ¿A quiénes representan? Vamos haber, sí usted pregunta a estas personas ¿Con quién anda ahora?:

- Ah, nosotros estamos andando con Jesús nazareno, aquel quien es grande, nosotros estamos con él. Pero notemos lo que dice el Espíritu Santo en cuanto a ellos: los que iban delante. ¿Delante de quién? delante de Jesús; ya tenemos la clave, ellos no eran seguidores de Jesús, ellos estaban andando delante de él. Ellos no conocían el corazón de Jesús, la misericordia, la bondad del Señor hacia los ciegos y los mendigos, cómo él ama a los humildes; ellos no sabían esto. Solamente por causa del nombre de JESÚS, ellos estaban caminando, no observaban a Jesús cuando hablaba. No prestaban atención a sus enseñanzas; sólo por nombre.

- Nosotros estamos con Jesús. La mayoría que se llaman cristianos en la India, son así hoy en día. Son creyentes solamente de nombre; pero, Cristo la esperanza de gloria no mora en ellos.

Estas personas no pudieron guiar a este ciego al Señor, al contrario fueron una barrera para que llegara a los pies del Señor. Así son los creyentes de nombre solamente, se llaman cristianos, pero no lo son en realidad. Eso quiere decir que nunca pueden llevar a una persona a Cristo; sino son un obstáculo para que alguien llegue al Señor.

Cuando este ciego clamó más, el Señor se paró y pidió a sus discípulos traer a ese hombre. Yo pienso que estos, quienes iban delante se sintieron mal.

- El maestro Jesús esta esperando a ese hombre.

- El no debe ser sin valor; es una lástima para nosotros andar con él así. Él debe solamente comunicarse con personas importantes. Pero ellos no conocían el corazón de Jesús.

El Señor Jesucristo se paró y oyó el clamor de ese pobre ciego. ¿Cuánto más está el Señor dispuesto a pararse y esperar si usted dama a él? Y así él dijo:

- Tráiganle acá. Y el hombre fue llevado a él.

Él llegó, y el Señor le preguntó:

“¿Qué quieres que te haga?”

¿Por qué tal pregunta? ¿El Señor no sabía que lo más necesitado era la vista? ¿Él no sabía esto? El Señor sabía su problema, pero el Señor quería saber si él reconocía su necesidad.

Supongamos que el ciego esta diciendo: -Jesús mi vestido está muy roto y viejo, necesito un vestido nuevo, O podía haber dicho: Señor, el lugar donde estoy mendigando es muy pequeño; por favor, haga un techo sobre mi cabeza, sin pedir la vista. ¿Qué hubiese dicho usted?

- Este hombre está loco, tonto. Estando cerca de Jesús y está pidiendo por vestido o techo. Tal vez otros pueden ayudar en esto pero, nadie más puede darle la vista, solamente Jesús, y habiendo llegado a él hubiera pedido la vista, eso es verdad; pero sabe, muchas personas quedan en sus pecados; ellos oran a Jesús, van a una iglesia, oran; y ¿qué oran?, piden: Señor dame un vestido. bonito, dame bastante comida, yo quiero casarme con una muchacha bonita. Así hay muchos de nosotros, no pidiendo por el perdón y el nuevo nacimiento. Dios quiere saber si usted conoce cuál es su primera necesidad. Pero ese hombre está ciego para darle un vestido nuevo o un techo sobre su cabeza, eso no está mal, son cosas buenas; mas él necesita algo muchísimo más que todo esto, su vista. Después de haber recibido la vista si pidió por vestido o techo está bien, Igualmente hoy cuando llame al Señor primeramente pida por el perdón de sus pecados. Su pecado le alcanzará algún día, esto lo llevará al juicio y luego será echado en el infierno eterno, nadie más sino Jesús puede salvarle; él puede solamente salvarle mientras usted vive, si muere en sus pecados, ni aún el Señor puede salvarle; yo lo creo, porque Dios lo ha dicho en su palabra.

“Ahora es el tiempo aceptable, ahora es el día de salvación” llame al Señor mientras pueda ser hallado. Busque al Señor mientras está cerca. ¿Qué pide usted al Señor? ¿Pasar sus exámenes? Eso está bien, puede pedir lo que quiera; pero su necesidad mayor, sobre toda otra necesidad es que sus pecados sean perdonados. El Espíritu Santo sigue preguntándole ¿Qué quieres que haga por ti? No hay confusión en el Señor; recibir la vista es algo muy difícil, pensaba que pediría algo más sencillo. ¿Cuánto tiempo has estado ciego? Desde el nacimiento, le contestó al Señor. Al momento pidió, Señor que reciba la vista, el Señor le dijo: recíbela, tu fe te ha salvado. Y en seguida el recibió la vista, inmediatamente. Así es como Dios obra; así es como Dios salva.

Cuando un pecador llega al Señor y hace su confesión de corazón: -¡Señor, perdóname, soy un pecador! Yo recibo a Jesús como mi Señor y salvador; desde este momento voy a vivir para ti- La palabra de Dios dice que en ese momento la persona será salva inmediatamente, no después. ¡Recibe tu vista! Cualquier persona puede hacerlo, aún hoy. Ellos llegan y gritan al ciego y dejan al ciego, ciego; pero no es así con el Señor Jesús.

Cuando él dijo: “Recibe tu vista”, inmediatamente recibió la vista. Una cosa ¿Es la salvación tan barata? Solamente por decirlo uno recibe la vista, no porque es barata. Es sencillamente porque todo el precio fue pagado por el Señor Jesús en la cruz del Calvario. Fue un precio muy alto, el Hijo de Dios, el todo glorioso. El tuvo que poner a un lado su vestido de gloria y venir a este mundo como un hombre, vivir entre el pueblo; ser despreciado y rechazado por ellos. Darse a si mismo para morir en la cruz cruel; fue rechazado por el hombre, por los Ángeles, y aún por Dios fue desamparado. Él tuvo que decir cuando estaba entre el cielo y la tierra: “¿Dios mío, Dios mío, por qué me has desamparado?” En la sangre de su vida él pagó el precio de los pecados suyos y míos, murió por nosotros; pero él resucitó al tercer día. Ahora, él es el Salvador, puede dar la salvación gratis, lo hizo todo, pagó todo, y está dispuesto a dársela a cualquiera que la pida, gratuitamente, inmediatamente, una salvación perfecta, ¡Gloria sea a Dios!

¿Qué más puede hacer un Dios de amor? El Señor dijo: “Recíbela, tu fe te ha salvado”. ¿Cuál es tu fe? La fe en el Señor Jesús es creer que él murió por mis pecados y mi pecado está quitado por él ¿Usted ha creído? ¿Ha puesto su fe en la persona del Señor Jesús? ¿Sabe que sus pecados son perdonados? Hoy mismo usted puede recibirlo.

¿A quién vio el ciego primeramente? Cuando el Señor le mandó y abrió sus ojos, la primera persona que vio fue al Señor. Antes de poner la mirada en este mundo, mire al Señor, anted de comenzar un día nuevo con sus actividades mire a él, eso de fuerza. Cada hijo de Dios debe glorificar a Dios, que él sea glorificado.

M. A. Joy

tomado de La Voz en el Desierto, Año 53, Volumen 5, Nº 369. Una publicación de la Asamblea que se Congrega en el Nombre del Señor Jesucristo en la Avenida Principal del Cementerio, Caracas, Venezuela.