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Mi vida es una completa locura, pero...

Fue en días recientes cuando leíamos las declaraciones de una famosa artista del espectáculo que tiene que ver con el título de este artículo. Entre otras cosas, la muchacha confesaba: “Mi vida es una completa locura, PERO ME GUSTA LO QUE HAGO”.
LECTOR, la filosofía de la vida de la joven mencionada no es nueva. En otras palabras, durante todos los siglos, los seres humanos en su degeneración moral y en su alejamiento de Dios y de su palabra, han confundido la libertad con el libertinaje y, pretendiendo ser libres para hacer el mal, terminan siendo esclavos de sus propios pecados y presos en las ligaduras de su propia maldad. Al respecto, el lenguaje de Dios es muy claro: “Todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado” (Juan 8:34) y, “Prenderán al impío sus propias iniquidades, y retenido será con las cuerdas de su pecado” (Proverbios 5:22).
ENTRE OTRAS COSAS, algo que hay que preguntarse es si, acaso, la filosofía basada en que todo aquello que nos gusta podemos hacerlo es, realmente, cierta y, sobre todo, si es aceptada por el Dios ante quien todo ser ha de dar cuenta. Lector, la Biblia enseña claramente (Y la realidad vivencial lo confirma) que los seres humanos, actuando según su pobre entendimiento (sin la guía cierta de Dios y de su bendita palabra) son muy dados a revertir el valor de la vida, a ver invertida la realidad de las cosas. Por ello, encontramos un terrible “iAy!” de juicio para quienes “a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo” (Isaías 5:20). De la nación judía (conocida como el pueblo terrenal de Dios) está escrito que “se deleitaron en vagar (LES GUSTÓ seguir por la vida su propio camino de espaldas a la voluntad de Díos)...por tanto, Jehová no se agrada de ellos; se acordará ahora de su maldad, y castigará sus pecados” (Jeremías 14:10).
EN LOS LEJANOS días de Pablo, ya el gran apóstol nos habla del carácter marcadamente egoísta y hedonista de los seres humanos, pues menciona a “hombres amadores de sí mismos... amadores de los deleites más que de Dios” (2 Timoteo 3:2,4). De la misma manera, Pedro apóstol habla de aquellos que “tienen por delicia el gozar de deleites cada día” (2 de Pedro 2:13), diciendo antes que los tales “perecerán en su propia perdición “. Al respecto, también el sabio Salomón advierte que una vida para el placer y el pecado tendrá su pago de parte de Dios, traduciéndose el mismo en eternal condenación: “Pero sabe, que sobre todas estas cosas TE JUZGARÁ DIOS” (Eclesiastés 11:9).
ENTONCES, se impone una decisión de tu parte: Vivir aquí en el disfrute de goces pasajeros o seguir la senda de la voluntad de Dios, recibiendo a Cristo como tu Salvador y, por ello, adquiriendo de Él el gozo verdadero y una vida transformada y capacitada para decirle “iNO!” al pecado. De Moisés está escrito que él escogió “ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado” (Hebreos 11:25).
EL CONSEJO de Dios tiene mucho peso a la hora de elegir entre el mundo con sus placeres y el Cristo Redentor. El primero te ofrece una ilusoria y muy transitoria sensación de gozo, pero Aquel que murió en la cruz por tus pecados te garantiza su paz: “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no la doy como el mundo la da” (Juan 14:27). Por tanto, “Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar’ (Isaías 55:7).

Gelson. Villegas

Publicado por la Editorial Cristiana "El Maestro Silencioso". Apartado 804 - Valencia 2001A . Valencia, Estado Carabobo - Venezuela. email: luissilvamd@usa.net Tlf: (0241) 8214137