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CUANDO LA MUERTE TOQUE A TU PUERTA

• CUANDO LA MUERTE TOQUE A TU PUERTA TENDRAS QUE RESPONDER.

Ni el dinero ni la fama pueden detener su avance. Cada paso de ella es con firmeza. Muchas veces se dejan fuera los visitantes ihdeseables; no así a la muerte. He aquí una citación que no demora. ¡Tendrás que responder! La muerte es ineludible. No existe una fuente de donde puedas tomar para vivir perennemente sobre la tierra. “Está establecido para los hombres que mueran una sola vez” (Hebreos 9:27).

• CUANDO LA MUERTE TOQUE A TU PUERTA HABRA LLEGADO EL FIN DE TU ACTIVIDAD TERRENAL.

Las obras de toda una vida, sean buenas o malas, habrán terminado. Será el ocaso de la breve jornada de esta vida, el acto final en el drama de la existencia “bajo el sol”.


• CUANDO LA MUERTE TOQUE A TU PUERTA ESTARAS PERDIDO PARA SIEMPRE SI NO TIENES A CRISTO COMO TU SALVADOR.

“Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos” (Hechos 4:12)
“Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” (San Juan 14:6).
“El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios” (San Juan 3:18).
“El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que desobedece al Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él” (San Juan 3:36).
Dijo Cristo a un grupo de personas que lo rechazaban como Salvador y opusieron necias objeciones a sus enseñanzas: “En vuestro pecado moriréis; a donde yo voy, vosotros no podéis venir” (San Juan 8:21).

• CUANDO LA MUERTE TOQUE A TU PUERTA NO TENDRAS NADA QUE TEMER SI TIENES A CRISTO COMO TU SALVADOR.

Para cada ser humano la muerte significa un viaje: o al Paraíso para estar con Cristo o al infierno donde habrá lamento, llanto y crujir de dientes. La muerte no pone término a la vida; es más bien el abandono del cuerpo para vivir en otra región, sea el cielo o el infierno.

Con ánimo confiado el apóstol Pablo miraba a la muerte cara a cara sin temor.
“Porque sabemos que si nuestra morada terrestre, este tabernáculo, se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna, en los cielos” (II Corintios 5:1).
“Pero confiamos. y más quisiéramos estar ausentes del cuerpo, y presentes al Señor”
(II Corintios 5:8).
“Porque yo ya estoy para ser sacrificado, y el tiempo de mi partida está cercano. He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida” (II Timoteo 4:6-8)

Es fácil: “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo” (Los Hechos 16:31).
Después de ser salvo debes servirle a quien te ha salvado, y entonces la muerte será ganancia. “Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia” (Filipenses 1:21)

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¿Qué sería de ti si la muerte tocara a tu puerta hoy?


Pablo Goodwin.

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