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Equilibrio: Os escribo a vosotros jovenes
por Julio Herrera
Publicado en la revista Piedra Viva nº0 Edición Promocional 1996 de las Asambleas que se congregan en el Nombre de nuestro Señor Jesucristo

Finaliza el siglo veinte. El mundo sigue perfeccionándose para captar la atención de todos los que en el estamos. Apuntando su objetivo hacia los jóvenes y niños especialmente.
Los temas relacionados al sexo, pornografía, metafísica, satanismo, hipnotismo, drogas, entre otros, están siendo usados para manipular las mentes de las personas y sus costumbres; para bajar los niveles de moralidad en la sociedad.

En circunstancias muy parecidas a las actuales, al final del primer siglo, en Éfeso, una ciudad de la antigua Grecia, estaba el anciano Juan observando las manifestaciones del maligno y oyendo las nuevas y falsas ideas que comenzaban a enseñarse de Cristo. ¿Cómo escribiría el apóstol Juan una carta dirigida a un joven creyente de estos tiempos? Salvando las distancias y usando o parafraseando algunas de las expresiones que aparecen en sus epístolas, pensamos que sus palabras serían las siguientes:

De un Anciano para un joven:
Te escribo a ti, hijito, porque sé que tus pecados te han sido perdonados por Su Nombre. Me anima escribirte, joven, el saber que eres espiritualmente fuerte por la palabra de Dios que mora en ti y que usas para vencer al maligno.
Quizás no te sea desconocido, lo que voy a escribirte. En realidad, es lo mismo que has sabido desde el principio. Pero, aún así, ¡cuán bueno es deleitarse siempre al saber que en tu corazón hay un nuevo amor! Sí, el amor del Padre.
A veces, te deslumbra la vida, con su gloria pasajera, que el mundo te ofrece. Sucumbir a sus afanes y deleites, es olvidarse que el mundo pasa y sus deseos también; pero el que hace la voluntad de Dios, permanece para siempre. ¡Joven, permanece haciendo la voluntad de tu Padre Dios! ¡No ames al mundo! Ni sus cosas. Si lo haces, me harías dudar que el amor de tu Padre celestial esté en ti.
Es más, no te extrañe que, por no amarlo, el mundo te aborrezca. Poco importa eso cuando se sabe que se ha pasado de muerte a vida. Te preguntas: ¿cómo sabes que has vuelto a vivir? Porque amas a aquellos a quienes Dios ama; porque amas a Aquel que te amó a ti primero.
Tú eres de Dios. ¡Ya no eres del mundo! Es necesario, pues, que pruebes el espíritu de toda enseñanza. Mas aún, ten cuidado de los que hablan sobre el conocimiento de “un plano superior”, de “la libertad de tu cuerpo espiritual”, de “la meditación que trasciende los límites de tu cuerpo” o del “espíritu de Cristo que hay en todo hombre”. ¡Examina bien esas palabras! En el fondo están negando la venida en carne del Señor Jesucristo. El único que debe tener control absoluto de tu espíritu, alma y cuerpo. ¡Él era desde el principio! ¡Y yo lo escuché! ¡Lo vi con mis propios ojos! ¡Lo contemplé! ¡Lo toqué con mis propias manos! Realmente, tomó un cuerpo semejante al tuyo. ¡Jesucristo vino en carne! Los que niegan esto, no saben lo que dicen. Mejor dicho, ellos son del mundo; por eso hablan del mundo y el mundo los oye.
Recuerda siempre: Dios es amor. Y, tú eres un hijo de Dios. ¡Te imaginas! ¿De qué magnitud será el amor que Dios ha derramado en tu corazón, para que seas llamado hijo de Dios? Y lo que está reservado para ti, aún no se ha manifestado.
Si ésta es tu esperanza, consérvate puro hasta que eso suceda. Dios no puede pecar, sus hijos tampoco deben hacerlo. Si has pecado, abogado tienes para con el Padre: Jesucristo, el Justo. Si los confesamos él es fiel y justo para perdonarlos y limpiarnos de toda maldad.
Espero escribirte de otras cosas. Los amigos te saludan. Saluda a mis amigos, a cada uno en particular.

El anciano.

Al leer la primera carta del apóstol Juan, se puede notar su interés en que los jóvenes fuesen fuertes y sanos en el conocimiento y práctica de la palabra de Dios; y que permanecieran en el Señor Jesucristo.

La intención que movió a Juan al guiar a los jóvenes en el camino, afirmándolos en la fe y canalizando sus inquietudes y fuerzas en la lucha contra el enemigo, es la misma que nos motiva a incluir la sección EQUILIBRIO, en Piedra Viva.

Anhelamos en el Señor, que lo que se lea en esta sección siempre sea de ayuda para los jóvenes.