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Porteros
por Henrique Alvarado
Publicado en la revista Piedra Viva nº5 Año 1996 de las Asambleas Congregadas en el Nombre de Nuestro Señor Jesucristo.

Rendijas: Abertura muy estrecha, pequeña grieta o pequeña rajadura, es el concepto que encontramos en el diccionario. Ahora estoy viendo una rendija y me acerco y pongo mi ojo en ella, sorpresa para mí, es una rendija que da a la puerta de un local evangélico, donde los hermanos están celebrando un culto, y estoy viendo a los porteros que cuidan la entrada, mientras los hermanos están en el culto.

Observándolos por mi rendija pensé en lo que dice el diccionario acerca del portero: persona que tiene a su cargo la vigilancia de la puerta de una casa y su limpieza. ¡Oh hermanos porteros! qué responsabilidad la de ustedes, vigilar la puerta de la casa y mantenerla limpia, y esto no hablando espiritualmente sino literalmente; por eso cuando seguí viendo por esta abertura hacia los porteros, los vi barriendo el frente del local evangélico, para que los hermanos pasaran por lo limpio, y luego durante el culto cuidando de que personas ajenas entraran para interrumpir, como: borrachos, dementes y los contenciosos de siempre. Soportando personas blasfemas y groseras y el vejamen de muchos, pero también vi por la rendija cómo ustedes saludan con cariño y amplia sonrisa a los visitantes, siendo a la vez receptores de algunos problemas de los hermanos: “Hermano ore por mí”, es lo que se oye frecuentemente y me asombra al observar por esta abertura que estos porteros conocen por nombre a todos los hermanos y aún saben cuantos vinieron y cuantos han faltado, y cuantas cosas más hacen estos hermanos a favor del pueblo de Dios. ¡Oh hermano portero!, cuan loable es tu trabajo para el Señor tu Redentor y Salvador Jesucristo. Y mi pensamiento se va a lo que dijo el Señor al considerar tu labor, “Es como el hombre que yéndose lejos, dejó su casa y dio autoridad a sus siervos, y a cada uno su obra, y al portero mandó que velase” (Mr. 13:34), aplicando esta porción, el Señor que se fue y te ha dejado esta obra, él también cuando venga tendrá grande galardón y recompensa por la obra que haces. Recordándote otra porción, “y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, los terceros maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas” (1ª Cor. 12:28), dentro de esa lista te veo entre los que ayudan, pero ¡qué gran ayuda prestas al pueblo de Dios!, por eso finalizo diciendo ¿Qué sería de las asambleas sin los porteros?

Mas vale un buen portero que un mal predicador